Lava bien el hueso de aguacate para quitar cualquier resto de pulpa.
Con cuidado, inserta de tres a cuatro palillos de dientes en los lados del hueso, alrededor de la mitad de su altura. Esto te permitirá suspender el hueso sobre un vaso de agua.
Paso 2: Suspender el hueso sobre agua
Llena un vaso de agua hasta la mitad.
Coloca el hueso de aguacate sobre el vaso de modo que los palillos de dientes descansen sobre el borde del vaso y el extremo inferior del hueso esté sumergido en agua. Asegúrate de que la parte más ancha del hueso esté hacia abajo.
Paso 3: Cambio de agua
Cambia el agua cada pocos días para evitar la formación de moho y mantener el proceso higiénico.
Paso 4: Espera a que brote
Coloca el vaso en un lugar cálido y con luz indirecta.
Después de algunas semanas, comenzarás a ver raíces y un brote emergiendo del hueso.
Paso 5: Trasplante a tierra
Cuando las raíces tengan unos 5-7 cm de largo, trasplanta el hueso a una maceta con tierra para macetas, dejando la parte superior del hueso expuesta.
Riega la planta de aguacate recién trasplantada y colócala en un lugar soleado.
Paso 6: Cuidados continuos
Mantén el suelo húmedo, pero no empapado.
Proporciona luz solar directa regularmente.
Observa cómo tu planta de aguacate crece y desarrolla hojas nuevas.